
Hipnóticos focos apagan la oscuridad y alumbran el sendero de la exhibición. Por él deambulan colores y texturas que arroparan carencias y complejos de otros, mientras, el ego monstruoso del mentor se apacigua revolcándose entre los aplausos.
Todo vuelve a su estado natural. Natural e insustancial como las hojas de lechuga y el litro de agua que se regala mientras respira su soledad desnuda y sin glamour.
Mañana más.
Y lo peor es que ese querer aparentar no es exclusivo de pasarela...Parece que se deba vivir en permanente competencia.
ResponderEliminarBesos, mi niña! ;)
Apagar la oscuridad... me encantó esa contradicción tan descriptiva.
ResponderEliminarTambién leí El tiempo entre costuras. Vaya aventuras, eh.
Qué vida más triste, para lucir unos minutos "bajo los focos hipnóticos", destruirse la salud por unos pocos años de glamour.
ResponderEliminarMuy bien expresado, Gloria.
Muchos saludos.
Muy gráfico, pero ellas lo eligen y muchas lo quieren y no pueden. Un abrazo saltarín
ResponderEliminarApagar la oscuridad y alumbrar la exhibición...
ResponderEliminarDescribes de manera impactante ese escenario que es casi una buena metáfora de la vida misma.
Un abrazo, Gloria.
Quizá le regalen una camiaseta de tirantes ...
ResponderEliminarSaludos
La gloria efímera, la impostora.
ResponderEliminar... y tacones que violan los pies.
Es un elocuente reflejo de la vida de alguien que elige vivirla de manera insustancial, sin necesidad de ser modelo.
Me encanta, Gloria.
Un beso y mi cariño.
Hoy es mañana. Quiero más, por que me gustaron tus modelos decadentes
ResponderEliminarHay de todo
ResponderEliminarAlgunas tienen vidas normales, pero no son las que salen en las revistas
Un trabajo que no elegiría para una hija
Besos
¡Muy bueno, Gloria!
ResponderEliminarEn pocas palabras trazas un retrato duro -tan duro como fiel- de unas vidas que -sigo sin comprender porqué- nos empeñamos en endiosar.
Un abrazo,
los modelos no existen
ResponderEliminarsino realidades
No las envidio.
ResponderEliminarPara nada.
Me va lo natural...
Un abrazo natural y sin maquillaje ( o dos).
Nadie encuentra el modelo que inmortalice el momento mágico, hasta él, se marchita.
ResponderEliminarBesos de sal
Gloria:
ResponderEliminarMuy bueno tu texto.
Bien se dice que la inteligencia humana es limitada, pero la estupidez puede ser infinita.
El mundo que describes es el de la vanidad y la inmbecilidad a su máxima potencia.
Besos.
Después de ojear, leer y releer, tengo que decirte que tienes algo especial en tus letras que cautiva. Le ronda lo mágico con lo galante. Nos seguimos viendo.
ResponderEliminarSaludos cordiales.
Ponfiel
Vanidad de vanidades.
ResponderEliminarSalu2.
Querer ser o que no somos. Engañarnos a nosotros mismos. la vida esfumada en una mentira.
ResponderEliminarBesicos muchos.
Hola, Gloria:
ResponderEliminarViven en un efímero mundo de fantasía y vanidad... Todo eso es pasajero, dura muy poco, la vida es otra.
Un abrazo.
Mejor descrito, imposible.
ResponderEliminarUn beso.
HD
Muy buena descripción.
ResponderEliminarBesos.
Qué triste. Y pensar que hay tanta crías que las envidian... Muy bien dibujado, Gloria.
ResponderEliminarAbrazos
Ese final creo que lo explica todo Gloria (por acá pasando de nuevo luego de unas vacaciones forzadas, je) Hasta me atrevería de dejar el cuento sólo en ese final Gloria. Muy bueno. Abrazos.
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ResponderEliminarHace muchos muchos años viví durante un tiempo efímero, la vida de las modelos y el mundo de la pasarela desde su interior y te puedo asegurar que es tal cual lo expresas, ahora peor todavía, porque en mis tiempos no se llegaba a exigir tanto aunque el sacrificio siempre estaba ahí.
Interesante tu blog, seguiremos visitándonos.
Besos.
Muy bien descrito ese mundo vacio de las modelos, y me ha encantado el premio que reciben al final.
ResponderEliminarabrazos
Gloria:
ResponderEliminarAgradezco tu visita y tu amable comentario.
Me quedaré por aquí sí me lo permites.
Un beso.
esplendido texto salido del alma de una poeta
ResponderEliminarUffffff, ¡y yo con estos pelos!!!!!!!
ResponderEliminarGlosagon... un ME GUSTA imaginario... porque no lo tienes...
ResponderEliminarBesos mentales.
Cierto. UN mundo insubstancial. Después de la pasarela, la esencia, el rostro auténtico de la mujer. Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarTristemente real este retrato que haces de esas endiosadas pasarelas de bellezas efímeras.
ResponderEliminarBesos.
Saludos Gloria…me encantó tu texto…encierra una gran verdad…Vanidad de vanidades y solo vanidad. Con las últimas líneas "respira su soledad desnuda y sin glamour." cierras con broche de oro el desfile.
ResponderEliminarUn abrazo y feliz semana en especial el San Valentín.
Entiendo perfectamente lo de los zapatos que violan los pies y lo de los complejos... Me encanta la moda, pero aborrezco muchos de sus principios.
ResponderEliminarBesos
Muy, muy bueno. Me encantó.
ResponderEliminar¡Saludos!