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Despiertan los colores.

Arriesgados Lectores...

11 junio 2013

Derrumbe

   Desde niño solo creía en sus propias mentiras, en el fondo era débil e inmaduro, se cerraba a cal y canto protegiendo su imperio interior, atrapado en su inmediatez y entre sus redes emocionales que transitaban entre la ira, el orgullo y el resentimiento.
   No era capaz de conectar con los demás, incluso los asustaba para que su territorio quedara marcado, escondiendo así su vulnerabilidad e ignorancia.
   Su ego era rígido y colosal y su miedo compulsivo a la aniquilación de su influencia sobre los demás era pura debilidad disfrazada de fuerza.
-          ¡Todos estos palurdos ni se imaginan lo agotador que es ejercer de  líder todo el tiempo!- se repetía como un mantra.
   Unos golpes en la puerta le sacaron de su reflexión prepotente.
    –Pasa- le ordenó.
   Entró y se sentó frente a él.  Solo separados por el ancho de su mesa, sin mirarla y sin contemplaciones le escupió  – ¡estás despedida!-.
   Ella le miró sonriente, se levantó y rodeando el abismo que les separaba le tomó su cara entre las manos y lo besó.
   Antes de que pudiera reaccionar le dijo,-  ahora podrás dejar de estrangular lo que sientes. ¡date permiso para tratarte bien!
   Cerró la puerta tras de sí y escuchó el estruendo del derrumbe.

Glosagon.