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Despiertan los colores.

Arriesgados Lectores...

10 enero 2013

El club

Cuando su vecina Pepi se lo comentó se echó a reír desganada
   -¿Cómo voy a apuntarme a ese club si ni siquiera sé leer?-
   Hace siete años desde aquella primera vez, llegó cabizbaja, avergonzada y nerviosa.   Aquel  local con mesas y sillas de color “verde moco” aplaudieron su llegada y veinte pares de ojos se engancharon a los suyos dándole la bienvenida.
   Tuvo que empezar desde el principio en el centro para adultos, las primeras letras, los primeros números… su nieta de ocho años ejercía de profesora particular ,entre bocadillos de nocilla y chupitos de melocotón o piña le daba instrucciones y cuenta de sus avances,
 - ¡abue ,sin salirte del cuadrito que si no hay que repetirlo!.
   Aquel cuarto bordado por cuatro paredes forradas de mil historias se convirtió en su país de las maravillas, allí hablaba, escuchaba, reía, lloraba, aprendía, disfrutaba… allí se quería…
   Cada semana salía con un nuevo amigo acomodado en su brazo, aquello comenzaba a ser un vicio, no podía acostarse sin  mirarle, sin averiguar que tenía que contarle.
   Cuando le vio entrar cabizbajo, avergonzado y nervioso, acomodó  sus ojos frente a  los de él y con una abundante sonrisa le dio la bienvenida al club.
Glosagon.